Catar-2022, Blatter-Platini, Infantino: el fútbol ante la justicia

Además del veredicto de este viernes por un caso de derechos de televisión, la FIFA está salpicada por varios asuntos en los tribunales, como la concesión a Catar del Mundial-2022 o la reciente apertura de investigación sobre su presidente, Gianni Infantino.

Las sospechas sobre Catar

Las sospechas de compra de votos para el proceso de elección del 2 de diciembre de 2010 motivaron una denuncia a finales de 2014 ante la justicia suiza, que desde mayo de 2015 abrió una investigación por «blanqueo de dinero y gestión desleal».

De manera paralela, la justicia francesa investiga por «corrupción activa y pasiva» una comida que tuvo lugar el 23 de noviembre de 2010 entre Nicolas Sarkozy (entonces presidente de la República Francesa), dos altos dirigentes cataríes y Michel Platini, que entonces presidía la UEFA.

Si bien Catar focaliza la atención, el Mundial de Rusia-2018 y el de Sudáfrica-2010 también están salpicados por sospechas de corrupción.

Suiza tuvo que cerrar en abril un caso sobre la concesión a Alemania del Mundial-2006, debido a que había prescrito. De ese asunto solo persiste en los tribunales un caso fiscal, que debe ser juzgado en Fráncfort.

Sobornos y derechos de TV

Los derechos televisivos, gran aporte económico de la FIFA, es otro asunto de tensión. De manera paralela a las sanciones de su justicia interna, los procesos judiciales al respecto estudian los derechos tanto de Mundiales como de torneos continentales o regionales.

El ‘FIFAGate’, que estalló con el arresto el 27 de mayo de 2015 de siete dirigentes del fútbol mundial en Zúrich, afecta sobre todo a exresponsables del fútbol sudamericano y de la Concacaf en casos de derechos de competiciones continentales.

El caso, instruido en Estados Unidos, ha provocado ya la condena a nueve años de prisión del paraguayo Juan Manuel Napout y a cuatro años del brasileño José María Marin. Jeffrey Webb, de las Islas Caimán, se declaró culpable y aceptó pagar 6,7 millones de dólares, pero espera todavía su castigo penal.

En lo referente a los derechos de los Mundiales, el exsecretario general Jérôme Valcke ha sido juzgado en Suiza junto al patrón de beIN Media y del París Saint-Germain, el catarí Nasser Al Khelaifi.

El veredicto se conoció este viernes, con la absolución de Al Khelaifi y una sanción menor, en forma de multa, para el que fuera número dos de la FIFA, Jérôme Valcke.

Blatter-Platini

La caída de dos pesos pesados de los despachos del fútbol puso en jaque al fútbol mundial a finales de 2015. Fue por un caso de «gestión desleal», referente a un controvertido pago de 2 millones de francos suizos (2,2 millones de dólares) de la FIFA a Michel Platini en 2011, validado por el presidente de la FIFA de entonces, Joseph Blatter, sin mediar un contrato escrito.

Ambos señalaron que se trataba de una cantidad por un trabajo de asesoría que se remontaba a 1999-2002.

Platini vio en este caso un «complot» destinado a apartarle de la carrera por la presidencia de la FIFA, en la que parecía ser el favorito.

El francés contraatacó a finales de 2018 con una denuncia por «denuncia calumniosa» y «asociación de malhechores».

Gianni Infantino

Elegido en 2016 con la promesa de «restaurar la imagen de la FIFA», el actual presidente de la Federación Internacional, Gianni Infantino, vio el 30 de julio cómo se abría contra él una investigación penal por «incitación al abuso de autoridad», «violación del secreto de función» y «obstaculización de la acción penal».

La justicia suiza le reprocha tres reuniones secretas en 2016 y 2017 con Michael Lauber, entonces fiscal jefe de la Confederación (MPC), lo que disparó las sospechas de colusión entre la fiscalía y la FIFA, parte civil en la mayor parte de los procesos.

El asunto llevó a la dimisión de Lauber en julio, pero la justicia interna de la FIFA absolvió a Infantino a mediados de agosto, afirmando que no veía ninguna violación del Código de Ética.

El italo-suizo juzgó por su parte «absurdo» haber sido encausado por haberse reunido con un magistrado y asegura que su objetivo era mostrar al fiscal «que la nueva FIFA estaba a mil leguas de la vieja».