Disfunción sexual femenina: causas y tratamiento

La disfunción sexual femenina impide a la mujer disfrutar y sentir placer durante las relaciones sexuales y afecta a una de cada diez según los especialistas.

La mujer afectada por este problema no tiene deseo sexual y tampoco siente placer al momento de la intimidad con una pareja, ya que no poseen sensaciones eróticas. Está asociada principalmente a factores psicológicos que alteran las emociones y generan un bloqueo en la satisfacción sexual. A su vez, en muchos casos, el hombre tiene una parte de responsabilidad, ya que no pone el foco en el disfrute de la mujer sino en el suyo y también se puede deber a la falta de química en la pareja.

Las causas que producen esta disfunción femenina son varias, y pueden ir desde alteraciones hormonales, orgánicas, psicológicas y hasta sociales. A su vez, puede existir desde el inicio de la vida sexual, a la cual se denomina disfunción primaria o aparecer más tarde, llamada disfunción secundaria.

Dentro de los factores de origen psicológico que pueden afectar a la mujer se encuentran cualquier acontecimiento traumatizante que haya padecido en la infancia y que puede provocar este problema. También se asocia a una educación sexual estricta, en donde se desvaloriza el acto sexual y en consecuencia, la mujer se siente intimidada o con prejuicios para concretar la intimidad. Otro de los factores es la falta de confianza en sí misma, debido a complejos físicos o pensamientos negativos de índole de baja autoestima y también por la falta de sentimientos hacia la pareja con la que mantiene relaciones sexuales.

En lo que a aspectos orgánicos refiere, puede estar relacionada a problemas hormonales, cuya causa es la alteración de las mismas, por algún desequilibrio o por la toma de anticonceptivos. Otras causas, según los especialistas, pueden ser una malformación genital, enfermedades como la diabetes o la toma de fármacos, como los antidepresivos o somníferos.

En cuanto a los tratamientos que se pueden realizar, antes que nada es conveniente acudir a un médico ginecólogo para descartar cualquier problema orgánico. Por otro lado, realizar una terapia con un psicólogo, puede ser de ayuda, para los trastornos de origen emocional, problemas de pareja o ansiedad.