Internet a velocidad de vértigo, ¿te imaginas?

Internet transporta cada vez más datos, gestiona cada vez más servicios, páginas y conexiones, y es utilizada por cada vez más personas, empresas y organizaciones. Y ahora, unos investigadores australianos han dado un gran paso para que todo ese entramado de información, procesamiento y comunicaciones funcione a toda velocidad y sin que surjan “cuellos de botella”.

Un equipo de investigación de las universidades Monash, RMIT y Swinburne ha registrado la velocidad de internet más rápida del mundo, de 44,2 Terabits por segundo o Tbps, de una sola fuente de luz, utilizando un chip óptico, que permitiría a los usuarios descargar 1,000 películas en alta definición (HD) en apenas una fracción de segundo.

Esta tecnología no solo tiene el potencial de acelerar la capacidad de telecomunicaciones de Australia a nivel local para los próximos 25 años, sino que también ofrece la posibilidad de implementarla en todo el mundo, destacan.

Las presiones que ya se venían ejerciendo sobre la infraestructura global de Internetel, se hicieron más intensas y patentes recientemente debido a las políticas de aislamiento y confinamiento de las personas en sus hogares como resultado del COVID-19, señalan.

El equipo dirigido por el doctor Bill Corcoran de la Universidad de Monash, y los profesores Arnan Mitchell de RMIT y David Moss, de Swinburne, destaca que estas velocidades no se lograron en laboratorio, sino conectando su nuevo dispositivo a redes de fibra óptica ya existentes y en funcionamiento. Este récord de velocidad de internet se alcanzó en un circuito de fibras ópticas de 76,6 kilómetros entre el campus de RMIT en Melbourne y el campus de Monash en Clayton, que forma parte del banco de pruebas de investigación de infraestructura de ondas lumínicas ALIRT.

Las fibras ópticas del circuito ALIRT transmiten datos en forma de pulsos de luz y son las utilizadas en la infraestructura de la Red Nacional de Banda Ancha (NBN), una avanzada infraestructura de datos para servicios de telefonía e internet, que incluye componentes de comunicación por cable y radio y se está instalando en Australia.

El equipo australiano utilizó para su ensayo un nuevo dispositivo conocido como un micropeine óptico, que crea un arco iris de luz infrarroja, que permite transmitir datos al mismo tiempo en muchas frecuencias de luz, cada una de las cuales puede ser utilizada como un canal de comunicaciones separado, aumentando enormemente el ancho de banda.

Este micropeine óptico reemplaza a 80 láseres infrarrojos por una sola pieza, que es más pequeña y ligera que el equipo utilizado actualmente para las telecomunicaciones de este tipo.

Los investigadores colocaron este dispositivo, del tamaño de una uña, en las fibras ópticas y enviaron el máximo de datos por cada canal para simular una situación de uso máximo (pico) de Internet.

Fue entonces cuando alcanzaron velocidades de datos enormes, superiores a 40 Tbps, aproximadamente el triple de la velocidad máxima de trasmisión de datos alcanzada en toda la red NBN.

Esto significa unas 100 veces la velocidad de datos de cualquier dispositivo individual utilizado actualmente en redes de fibra australianas.

Esta tecnología tiene capacidad para soportar simultáneamente las conexiones a Internet de alta velocidad de 1,8 millones de hogares en Melbourne, o las conexiones de miles de millones de usuarios en todo el mundo durante los períodos pico, señalan.

El profesor de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones Arnan Mitchell, indica que este proyecto busca elevar la capacidad de los transmisores actuales, desde cientos de gigabytes por segundo, a decenas de terabytes en el mismo tiempo.

“Al principio esta tecnología sería atractiva para las comunicaciones de ultra alta velocidad entre centros de datos, pero podemos imaginar que se vuelva lo suficientemente barata y compacta para su uso comercial y que la pueda utilizar el público en general en ciudades de todo el mundo”, adelanta.

El doctor Corcoran señala que la cantidad de personas que están usando internet para trabajar a distancia, socializar y transmitir información durante la crisis de coronavirus, nos da un adelanto de cómo será la demanda que soportará la infraestructura de Internet dentro de dos o tres años y la necesidad de escalar la capacidad de nuestras conexiones a la Red.

Este profesor de Ingeniería de Sistemas Eléctricos e Informáticos destaca que la tecnología que desarrollaron permitirá satisfacer las necesidades futuras, “no solo el tráfico entre los hogares y los servidores de Google, Netflix o Amazon, sino también para los automóviles autónomos, el transporte, la educación, la medicina, el comercio, las videoconferencias y las finanzas”.

“Esta tecnología podría ser una opción compacta y eficiente para conectar a las estaciones base del sistema de alta velocidad 5G con internet en general, y dar salida a la enorme cantidad de datos que se moverá a través de sus conexiones inalámbricas y llevarlos a su destino a través de las redes de fibra óptica”, explica el doctor Corcoran.

“Al proporcionar un nuevo camino para aumentar la capacidad de transporte de datos en la infraestructura que está detrás de Internet, esperamos que las conexiones individuales puedan mejorarse, sin aumentar los costos de manera masiva”, concluye.

Texto: Ricardo Segura