Israel: legislativo da exenciones impositivas a Netanyahu

El Parlamento israelí aprobó un pedido del primer ministro Benjamin Netanyahu de exenciones impositivas para beneficios oficiales que podrían superar los 150.000 dólares.

La decisión, en un momento que Israel sufre una crisis económica debido a la pandemia y Netanyahu es juzgado por corrupción, recibió fuertes críticas de la oposición y la prensa.

Desde hace tiempo los detractores acusan a Netanyahu y su familia de llevar una vida de lujos a expensas de los contribuyentes mientras muchos israelíes padecen el alto costo de la vida, los bajos salarios y los impuestos elevados.

La Comisión de Hacienda de la Knesset (Parlamento), controlada por aliados de Netanyahu, aprobó el martes su pedido de otorgar retroactivamente exenciones impositivas a los gastos del primer ministro cubiertos por el estado entre 2009 y 2017. La ley israelí suele tratar estos gastos, que incluyen parte de los costos de mantenimiento de la vivienda particular de Netanyahu en la lujosa población costera de Cesaria, como ingresos.

La oposición fustigó a la comisión por otorgar las exenciones, tanto por ser inoportunas como la falta de transparencia.

En el popular diario hebreo Yedioth Aronoth, la columnista Merav Betito escribió que Netanyahu “se ha comprado el título permanente de derrochador oficial”.

La cuarentena por el coronavirus ha elevado el desempleo al 25% y provocado la quiebra de muchos negocios. Se han registrado más de 20.000 casos con 300 muertes. Un mes después de la mitigación de las restricciones, el contagio ha vuelto a aumentar.

La prensa israelí informó que los reembolsos suman alrededor de 1 millón de shekels, casi 300.000 dólares, e incluyen los gastos de vivienda particular de Netanyahu y su vehículo oficial. La Autoridad Impositiva no reveló las cifras exactas.

El partido Likud de Netanyahu dijo en un comunicado que el primer ministro no ha pedido favores especiales y paga sus impuestos como todos sus predecesores.

El juicio a Netanyahu por fraude, abuso de confianza y aceptación de sobornos comenzó el mes pasado tras demoras debido a la pandemia. El primer ministro niega haber cometido delito alguno y acusa a la prensa y la policía de someterlo a una cacería de brujas.