La fundación Sinfonía y la ópera del siglo XXI

La ópera es la más demandante entre las artes. Dicho así pudiera incitar al debate, pero si digo que en ella se reúnen todas las artes, probablemente la adhesión sea general. Es por eso que, en la escena, cuando sube una ópera, se encuentran las artes visuales -con todas sus huestes, sean las prosaicas máquinas invisibles que hacen la magia de mover la tierra y el cielo si fuera necesario, los perfectos lienzos pintados con los mil y un detalles que envuelven la escena o las luces que subrayan o minimizan la acción-. Y también la danza, la música, el drama y la comedia se reúnen en la escena por la ópera. La ópera une las almas más disímiles.

Sin embargo, los personajes protagónicos, quienes atraen todas las miradas reunidas en todos los teatros son los cantantes, y son estos el lado más sensible y por lo tanto más demandante de la ópera, y finalmente son ellos los imprescindibles en el arte lírico. Así que este artículo tratará de la invaluable contribución que ha dado la Fundación Sinfonía desde la República Dominicana para sostener la formación de esos profesionales de alta gama que requieren los escenarios de la ópera en el siglo XXI.

La Fundación Sinfonía inició en 2018 el Programa de Formación para Jóvenes Cantantes dominicanos, residentes o no en el país y con un límite de edades entre los 16 y 30 años. La selección se hizo mediante audiciones libres por la Internet resultando elegidos veintiuno de ellos. Desde aquel Primer Taller y hasta el que acaba de concluir, el profesor de canto ha sido el experimentado y solicitado profesor Kamal Khan, y el éxito ha sido tan halagador que para este Cuarto Taller se había proyectado ampliar la participación y realizar audiciones presenciales, contando el maestro Khan con la colaboración de la joven soprano dominicana Carmenchú Domínguez, residente en Chicago, quien es una de sus estudiantes más sobresalientes. Escucharían aspirantes de todo el país en Santiago de los Caballeros, Santo Domingo, Punta Cana, San Pedro de Macorís y Baní.

Pero la crisis sanitaria que ha impactado a la humanidad toda como nunca antes, obligó a los organizadores del Taller no a suspenderlo, sino a cambiar las estrategias y, aunque como dice el maestro Kamal Khan con toda razón, “la clase de canto presencial es imprescindible”, el uso de las redes resultó ser un efectivo báculo para sostener el proyecto una vez más e impedir que el tiempo pasara sin el mágico encuentro entre estudiantes y profesores.

El Cuarto Taller se realizó en condiciones excepcionales utilizando la plataforma Zoom, una herramienta que ha venido para auxiliarnos y que sin dudas permanecerá entre nosotros aun cuando la enfermedad sea controlada y anulada en sus efectos nocivos. Por obvias razones no hubo concierto de clausura ni clases presenciales en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo como en los encuentros anteriores, pero del 16 al 20 de noviembre, los veintisiete estudiantes activos y los ocho oyentes asistieron puntualmente a clases a distancia, impartidas esta vez por el maestro Kamal Khan apoyado por algunos de sus estudiantes, entre ellos la soprano Carmenchú Domínguez, y a las clases de italiano -auspiciadas por la Embajada de Italia en Santo Domingo como parte de la Semana de la Lengua Italiana en el Mundo-, impartidas por la profesora Eliana Consolo, catedrática de la Universidad de Siena.

Y aunque no hubo concierto en este 2020, sí pude asistir al que realizaron el año 2019 y puedo decir sin el más mínimo temor a equivocarme, que estos estudiantes que se presentaron el año pasado con tan alta calidad artística, seguramente hoy están en condiciones de integrar cualquier compañía de ópera o zarzuela del mundo. Lo que vi y escuché hace un año fue el resultado de un trabajo apasionado, que como en la ópera, incluye a muchas voluntades, y estimula a que muchas almas vibren juntas. Tanto es así, que cuatro de los participantes en los Talleres han sido invitados a audicionar en el Teatro de la Zarzuela, en Madrid, por gestión del Sr. César Wonenburger, quien es otro de los pilares del proyecto; y la soprano Carmenchú Domínguez, ha sido invitada a debutar en España con la ópera Don Carlo, de Verdi.

Este mecenazgo está dando frutos que perdurarán en el tiempo, y los aplausos que sobre cualquier escenario del mundo reciban estos artistas por la calidad indiscutible que exhiben, serán también aplausos compartidos con la Fundación Sinfonía. Espero que el Quinto Taller suba el listón aún más y que podamos disfrutar, en 2021, una puesta en escena completa, una ópera o una zarzuela que haga vibrar juntas a todas las almas, e il sol dell`anima brille con más fulgor que nunca.