Los efectos positivos del sol en la piel

Todo en exceso hace daño, de manera que hay que dosificar las cosas buenas para que realmente lo sean en nuestra salud. Tal es el caso del sol, útil para el crecimiento de las plantas, para levantar el ánimo y para fijar la vitamina D, que necesitan principalmente los huesos. Muchos de los que vivimos en países tropicales, en los que tenemos días soleados todo el año, tendemos a restarle importancia a este bien natural; hasta el punto de llegarlo a detestar, ¡Nadie es profeta en su tierra, ni siquiera el sol!, porque los turistas lo aman y por él viajan a destinos como República Dominicana.

Para que lo valores de otra manera debes saber que sí debes cuidarte de exponerte directamente a los rayos solares, porque tal acción puede provocar daños en epidermis hasta el punto de generar cáncer; no obstante, si aprendes a disfrutarlo por la reglita estarás favoreciendo tu cuerpo y tu mente, pues gracias a él se produce la hormona de la felicidad (serotonina), evitando que tengas que enfrentarte a padecer el trastorno afectivo estacional que causa depresión y afecta a un mayor número de personas en las localidades donde las estaciones se manifiestan en todo su esplendor y donde los inviernos no son primavera como sucede aquí.

La calidez de la temperatura que genera el sol mejora la circulación y el desecho de toxinas a través de la transpiración, incluyendo las grasas innecesarias de la piel, mientras provoca que los poros puedan abrirse para una auto limpieza de la epidermis. En otras palabras, con moderación el sol puede evitar el acné, los granos, las manchas y los puntos negros provocados por las impurezas y poros tapados.

Si eres de las personas propensas a sufrir de acné disfrutar de unos minutos de los primeros rayos solares o de los últimos del día te ayudará a mejorar la apariencia de ella; evita los del mediodía y tres de la tarde que es muy fuerte y perjudicial.