Los pendejos deciden

Según el diccionario de la Real Academia Española, el término pendejo alude a alguien que es: tonto, estúpido, cobarde, pusilánime, de vida irregular y desordenada. Sin embargo, en las relaciones sociales cotidianas muchos prefieren vestirse de pendejo para obtener determinados logros económicos, políticos, laborales, profesionales, académicos, etcétera. Es decir,  en la actualidad abundan las personas que, sin ser pendejas, suelen decir, comportarse y hablar como lo hacen los pendejos de verdad. En pocas palabras, siempre han existido buenos y malos pendejos. En algunas ocasiones y circunstancias, el voto de los pendejos decide el presente y el futuro de los pueblos.

Hay que diferenciar a los pendejos ingenuos de los que con muchas habilidades y astucias se hacen pasar como si fuesen pendejos de verdad. Podría afirmarse que un pendejo ingenuo es un tonto, que no tuvo la oportunidad de recibir educación de calidad que le permitiera pensar lógica, racional y críticamente, así como construir su propia libertad socioeconómica. En cambio, el que se disfraza de pendejo se aprovecha de la ingenuidad de los demás para obtener distintos logros personales. Los pendejos ingenuos cargan en sus mochilas el peso de la ignorancia y la pobreza. Sin embargo, los que usan la ingenuidad de los pendejos buenos, son lobos con trajes de ovejas. Los pendejos malos son menos que los buenos, pero a la larga terminan manipulando y controlando a los buenos, debido a sus ambiciones sin límites y a la manifiesta ingenuidad de los pendejos buenos, los cuales son la mayoría.        

Por lo general, en sociedades como la dominicana, los pendejos son los más pobres e ignorantes. Ellos, de manera cuantitativa, son los que menos educación de calidad han recibido y son los más marginados del cacareado crecimiento económico dominicano. Sin duda, la corrupción, la impunidad y el irrespeto a la institucionalidad son algunas de las malas prácticas que han contribuido para que hoy República Dominicana cuente con tantos ignorantes y pobres. Los buenos y malos pendejos están por todas partes: en los partidos políticos, en las empresas, en las agencias del Estado, en las universidades, en los sindicatos, en los gremios, en las iglesias, etcétera. ¿Por qué a la élite le interesa que la mayoría de los ciudadanos piense, decida, actúe y hable como los pendejos?

Tomando como punto de referencia los atributos que caracterizan a un pendejo, tanto en República Dominicana como en otros países del mundo, las decisiones de éstos tienen un alto valor cuantitativo en importantes decisiones de interés colectivo. Por ejemplo, en las elecciones generales extraordinarias (presidenciales y congresuales), las cuales se llevarán a cabo el próximo 5 de julio del presente año. En este orden, lo más justo y beneficioso para todos, sería que los pendejos, los cuales representan la mayoría, pudiesen tener conciencia crítica e independencia socioeconómica para poder elegir a los que pretenden gestionar los recursos públicos de todos.   

En una sociedad como la Dominicana, en la que la mayoría de los ciudadanos que la integran no se le ha dado la oportunidad de tener un sistema educativo que le permita ser sujetos críticos, con capacidad para saber tomar buenas decisiones y hacer lo correcto siempre en todo momento, lugar y circunstancia. Se ha comprobado que en los países en vía de desarrollo, la ignorancia y la pobreza son variables que inciden en la calidad y estabilidad de la democracia, así como en la sostenibilidad del crecimiento y desarrollo socioeconómico. Para evitar que los disfrazados de pendejos se aprovechen del oscurantismo de los pendejos de verdad, será necesario tomar muchas y buenas decisiones para erradicar las causas que provocan la ignorancia y la pobreza.  

Como consecuencia del desempeño mediocre del sistema educativo y del inequitativo crecimiento y desarrollo económico, en República Dominicana los pendejos son más y deciden quién será el presidente, la vicepresidenta, los senadores, los diputados, los alcaldes y los regidores. En fin, en la patria de Duarte, el voto de los ignorantes es determinante para elegir a las autoridades que deberán gestionar el presente y futuro de todos los dominicanos. La educación de calidad es una de las vías más corta y segura para lograr mejorar la toma de decisiones de los pendejos. Hay que decirlo una y otra vez, la ignorancia y la pobreza son debilidades y amenazas inducidas por los que juegan al pendejo hábil, con el propósito deliberado de aprovecharse de los pendejos ingenuos.    

Más allá de las ingenuas y deliberadas intenciones que impulsan el comportamiento de los buenos y malos pendejos, ambas conductas son dañinas para la buena convivencia humana y el bienestar colectivo. Los pendejos son muchos y variados. Además, son peligrosos, ya que al ser mayoría eligen hasta el presidente, la vicepresidente, los senadores, los diputados, los alcaldes y los regidores. En este sentido, hay pendejos de toda categoría, tal y como lo ha dicho el cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino, Facundo Cabral:

  • El pendejo informático, que es un pendejo computado.
  • El pendejo burócrata, que es oficialmente pendejo.
  • El pendejo optimista, que cree que no es pendejo.
  • El pendejo pesimista, que cree que él es el único pendejo.
  • El pendejo esférico, el cual que es pendejo por todos lados.
  • El pendejo fosforescente, porque hasta de noche se ve que por allá viene un pendejo.
  • El pendejo de referencias, ése de la chaqueta gris.
  • El pendejo consciente, el que sabe que es pendejo.
  • El pendejo de sangre azul, el cual es hijo y nieto de pendejos.

Y el más peligroso de todos: el pendejo demagogo, el cual cree que el pueblo es pendejo.

Los pendejos de la élite saben que mientras más ignorantes y pobres sean los pendejos buenos, más fácil les será obtener el poder social, económico y político, mediante la donación de ayudas envenenadas mediáticas, camuflajeadas de solidaridad espontánea. Por ejemplo, entrega de salchichón, panes, arroz, mascarillas, cascos protectores, así como otras acciones para hacer bulto, allante y movimiento. Los que usan el asistencialismo estatal como plataforma para lograr sus objetivos políticos, siempre actuarán para que los ignorantes y los pobres sean los que inconscientemente elijan las autoridades que habrán de gestionar el presente y futuro de todos los dominicanos.

¿Qué hacer para qué los pendejos malos no usen la ignorancia y la pobreza de los buenos pendejos, como medio para establecer, mantener o expandir sus cuotas de poder social, económico y político en República Dominicana? ¿Qué esperar de los que pretenden administrar los recursos del Estado dominicano, promoviendo y practicando el clientelismo como medio para liberar a los ciudadanos de la ignorancia y la pobreza?