Luis ni con “chivo” pasa…

Recuerdo aquellos años de universitario cuando decenas de compañeros de clases se “fajaban” a fabricar su “material de apoyo” (chivo) para los exámenes; pasaban horas escribiendo todo el trimestre en un hoja ministro, en una calculadora inteligente (Hp), en pequeños pedacitos de papel y hasta en la propia butaca, horas antes del examen. Había profesores que se sabían el truco de los apuntes de la butaca y cuando llegaba el “profe” cambiaba a todo el mundo de posición, incluso algunos compañeros que se convirtieron en amigos en la universidad, a la hora del examen se sentaban cerca para ayudarse unos a otros. A los “chiveros” los veía sudar la gota gorda en medio de cada examen , porque aunque ciertamente tenían todo el material para responder el examen, no sabían ni siquiera lo que se le preguntaba o perdían tanto tiempo buscando la respuesta entre el “material de apoyo” que se terminaba el tiempo y acababan reprobando el examen. Incluso llegué a ver compañeros de clases que lo sacaban con mareos del examen y salían “juyendo” literalmente de la prueba por la incapacidad de poder contestar. Conclusión se “quemaban” con todo y su chivo.

De la misma manera , como profesor universitario he visto todo en cuanto a “chivo” se refiere , los estudiantes siguen siendo igual de creativos , unas veces logran burlar los controles impuestos por mí , otras veces no , y los que no logran burlar dichos controles , el resultado es una “D” para ser benévolo .

A Luis Abinader le ocurrió como aquellos estudiantes que con “chivo” se “quemaban”. Luis, cuando tenía todas las respuestas le cambiaron todas las preguntas. Definitivamente no supo cómo salir de su zona de confort al imaginarse “presidente”; y la crisis sanitaria que vivimos le dió tremendo golpe, simple y llanamente porque nunca había manejado un estado de crisis en su vida. Usar audífonos para contestar a la AIRD, llamar al presidente de la JCE en tono amenazante, sólo demuestra desesperación porque la situación cambió;  en cambio Gonzalo Castillo como pez en el agua, resolviendo problemas desde ya, sin ser presidente todavía.

La historia universal nos ha legado una verdad absoluta: “Tiempos difíciles crean hombres fuertes; hombres fuertes crean buenos tiempos; buenos tiempos crean hombres débiles; hombres débiles crean tiempos difíciles”.

¡Sea usted el jurado!