Mujeres: ¿Qué proponen Gonzalo Castillo y Luis Abinader?

Por Melina Zaiz O.

En política, ciencia y práctica ejercida y dominada por los hombres desde que se fundó la República, resulta que ahora los votantes,  son mujeres. 

Según la Junta Central Electoral (JCE) el 51% del padrón es femenino, esto ha incentivado que los discursos políticos de los actuales candidatos se caractericen por ‘mujere” y “juventud” constituyéndose estas poblaciones en el profiláctico por excelencia del jolgorio electoral.

Estas poblaciones aguantan y  no es para menos, en el caso específico de las mujeres, adolescentes y niñas, el panorama es como un día bajo el sol del sur, menstruando y sin agua: doloroso, sangriento y con la solución muy lejos.

No detallaré cifras en este artículo, ya que solo pretendo hacer  una comparativa sobre dos de los candidatos a la presidencia, escogí a  Gonzalo Castillo y Luis Abinader,  en tres puntos: Empoderamiento Económico y Social, Violencia de Género y Liderazgo y Participación.

Propuestas de Luis Abinader

El planteamiento se da en unos 19 puntos temáticos, además de lo que llaman: “Diez medidas urgentes para enfrentar la violencia de género”.

En cuanto al empoderamiento económico y social, se caracteriza por los incentivos en el sector público y privado para incrementar la empleabilidad y la posición laboral; así como y el apoyo técnico y de crédito a las MIPYMES lideradas por mujeres.

Destacan los programas para el desarrollo de capacidades en las mujeres emprendedoras o que garanticen una mejor inserción laboral.

Sobre la violencia de género, básicamente proponen crear un ministerio público especializado, excluir a la policía nacional de recibir denuncias y garantizan aumentar el presupuesto al Ministerio de la Mujer y demás instituciones que trabajen el tema.

En los puntos de liderazgo y participación, hacen una propuesta de “promover” la participación, así como impulsar una Ley de Paridad.

Puntos  críticos

Un punto de atención a este programa es que dentro de las propuestas de Abinader se ignoran repetidamente políticas, programas y hasta instituciones ya creadas y que operan para atender la desigualdad y problemas derivados.

Por ejemplo, se propone crear un sistema de Certificación del cumplimiento de la norma de equidad de género en las empresas, pero ya  existe el “Sello Igualando RD”, que es una certificación que se hace con el apoyo del PNUD y  MMUJER, y que tiene por objetola eliminación de las desigualdades de género en el ámbito laboral.

Se plantea el establecimiento  del Sistema Nacional para el Cuidado de niños y niñas preescolares (estancias infantiles), así como “Establecer un programa para la reducción de la tasa de embarazo entre jóvenes y adolescentes”;  las estancias infantiles y el Plan Nacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes, son una política materializada de la actual gestión.

Asimismo, propone la  Norma nacional de equidad de género, a través de un sistema de indicadores para medir temas de igualdad de género, sin embargo, ignoran que yaexiste un observatorio en el MMUJER y  así mismo están los indicadores de la END que transversalizan con los ODS.

Otro punto de atención en este programa de gobierno, es que suelen confundirse algunas poblaciones, se plantea que para aliviar la carga de trabajo para mujeres cuidadoras, se dará cumplimiento a la ley No.5-13, y se implementara la pensión solidaria para personas con un nivel de discapacidad que les impida trabajar.

Por lo que, en el  plan de gobierno del PRM, género y desigualdad se tratan de manera confusa, y parecen estar refiriéndose a que las mujeres son discapacitadas y en función de esto la propuesta, en vez de políticas para mujeres con discapacidad, que es distinto.

Propuestas de Gonzalo Castillo

Gonzalo propone a las dominicanas un programa sustentado en 4 pilares: Empoderamiento económico y social, Salud Integral, Violencia de Género y Equidad y Participación.

El primer pilar, se caracteriza por la propuesta de establecer un sistema de levantamiento, monitoreo y apoyo a emprendedoras, cooperativas y otras empresas de mujeres para crecer, diversificarse y exportar, así mismo propone un programa de crédito y acompañamiento técnico para la construcción y mejoramiento de viviendas con enfoque en mujeres jefas de hogar y un plan de empleo que impulse la incorporación y promoción de las mujeres en trabajos emergentes en el nuevo modelo productivo.

Un punto a destacar de este programa es la propuesta de trabajar en el reconocimiento del derecho a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, estableciendo como política un sistema nacional de cuidados, esto para impulsar a las mujeres en su empoderamiento económico y social.

En cuanto a la Violencia de Género, plantea la creación de juzgados especializados para los casos, aumentar el número de  Unidades de Atención Integral a la Violencia de la fiscalía, y concentra varios puntos del programa en una política de servicios de atención,  que integra la asistencia psicología, económica y social dentro de los servicios ofrecidos, así como la reparación de daños  a las víctimas.

Sobre la participación y liderazgo, en el programa de gobierno de Gonzalo se promete “ampliar la participación” de las mujeres en los puestos de dirección del gobierno, así como impulsar la modificación de la Ley 176-07 para que se incorpore la perspectiva de género en los componentes de representación, funciones  en los organismos del Estado así como, construir presupuestos sensibles al género.

Puntos Críticos

Hay que destacar que entre los dos programas, el de Gonzalo Castillo al no ignorar lo existente, propone desde una mirada que apuesta por el fortalecimiento y desarrollo de las políticas que ya existen y eso también  le da espacio para plantear respuestas más cercanas a lo que se necesita.

Sin embargo, se espera que el próximo gobierno fortalezca la  respuesta del Estado, desde lo institucional y político, urge que se institucionalicen los protocolos de actuación y se robustezca el régimen de consecuencias por sectores y profesionales  a cargo de la prevención, atención y sanción, que ha sido muy débil los últimos años, y que no se contempla en el plan de gobierno.

Puntos en común de las  propuestas

De manera que para materializar los resultados, pasemos de políticas públicas o planes de gobierno a lograr verdaderas políticas de Estado, que garanticen estructuralmente la disminución de la desigualdad y violencia de género. 

Ambos programas se caracterizan por la promesa del aumento de presupuesto a las instituciones competentes, la aprobación de la Ley de Atención Integral a la Violencia y aunque reconocen la importancia del fortalecimiento de la coordinación interinstitucional, ambos ignoran el CONAPLUVI.

También coinciden en ignorar las demandas sobre la modificación del Código Civil, para eliminar la legalidad  de matrimonios infantiles y legalizar el aborto en sus  tres causales.

Diferencias

Las mayores diferencias entre una propuesta y otra son en  temas de salud, el PRM, propone “fortalecer los procesos de empoderamiento ciudadano y acciones educativas con los proveedores del servicio de salud pública” incluyendo la perspectiva de género  en todos  los servicios, así como y “ampliar los servicios a métodos de planificación en las boticas populares”.

Gonzalo Castillo, propone habilitar nuevas unidades de atención primaria, apoyar la implementación del plan de vacunación y atención del papiloma humano; implementar programas para la afiliación a la seguridad social de las trabajadoras domésticas, saloneras y estilistas, cocineras,  y otros tipos de trabajadoras informales, y de sus propuesta destaca habilitación de línea virtual y telefónica para atención de la  salud mental e  Incrementar la disponibilidad de agua potable en los hogares del país a fin de reducir el tiempo que dedican las mujeres a buscar agua para uso en el hogar, disminuir el riesgo a contraer enfermedades vinculando el acceso al agua y la salud de la mujer.

Finalmente, debe destacarse que la desigualdad de género es un problema complejo y con múltiples aristas, las dominicanas sufren día a día la violencia estructural que genera; ambas propuestas, tienen sus luces, sin embargo, el cambio no se da sin que las mujeres sean parte sustancial de la política del Estado.

Frente a esto hay que ser críticos,  ya que  la fiesta discursiva lucra con luchas que nunca han sido de interés para los sectores que hoy prometen cambios.

No se puede ignorar las políticas, planes y proyectos que ya existen, al contrario el análisis debe dar importancia a considerar lo existente y a partir de ahí, evaluar para proponer. Esto,  incluso ayuda a reducir los tiempos de ensayo prueba y error  y nos sitúa en mejor lugar para seguir desarrollando y fortalecer, si realmente apostamos por una República Dominicana libre de desigualdad y violencia de género.