Por qué tienes acné en la espalda y cómo combatirlo

Muchas personas padecen de acné en sus espaldas y hombros. Por regla general, la piel de esas zonas es más gruesa y hace que los poros puedan obstruirse con mayor facilidad, ya sea por exceso de sebo o una acumulación de células muertas.

Hay una bacteria que influye directamente en la aparición del acné en estas zonas y se llama Propionibacterium acnes. Se trata de un microorganismo que se encuentra en la microbiota normal de la piel. Por supuesto, no se comporta de igual manera en todos los tipos de piel.

Claro que la aparición del acné no es únicamente por esta bacteria y es multifactorial y pueden influir varios factores tanto externos como internos. Estas zonas suelen tener una producción excesiva de sebo, pero también puede deberse a factores hormonales, una predisposición genética o una exposición continua al estrés.

También puede suceder debido a una mala alimentación, si en tu dieta abundan los alimentos con altos contenidos en grasas trans o abusas del consumo de azúcar. También si abusas de suplementos alimenticios que contengan testosterona. Si consumes algunos fármacos como corticoides, antiepilépticos o algunos antipsicóticos, también puedes tener acné.

Por supuesto, la humedad y el exceso de sudoración contribuyen a que aparezca el acné en estas zonas. Además, si tu higiene es incorrecta y usas productos inadecuados, también favorecerás esta condición.

¿Cómo combatirlos?

Intenta mantener una higiene adecuada y no olvides esta zona al momento de tus baños. Presta atención al uso de productos cosméticos adecuados para tu tipo de piel.

Evita la ropa ajustada y utiliza ropa holgada, para que la piel transpire. Cada vez que termines de hacer ejercicio, báñate lo antes posible.

Mantén una buena alimentación, variada y nutritiva y procura hidratarte bien. Ten cuidado con la exposición solar y en caso de tomar sol, hazlo de manera moderada y usando siempre un buen protector solar.

Si no logras combatirlos, consulta con un especialista en dermatología. Y, principalmente, ¡no los toques! Podrías infectar la zona y dar lugar a una inflamación mayor.