QUÉ SE DICE: A Monchy Fadul sin cariño.

¿Tiene Monchy Fadul, quien ayer anunció que la oposición prepara el escenario para desconocer el resultado de las elecciones, una bola de cristal o solo proyecta, como dicen los sicólogos, sus propios deseos y los de su partido? Personalmente me inclino por la segunda posibilidad, pues solo en la lógica deformada por los muchos años en el poder del distinguido miembro de la OTAN peledeísta cabe pensar que la oposición, que encabeza las encuestas (las serias, por supuesto) puede interesarle boicotear un proceso electoral del que espera resultar ganador. También es producto de esa deformada percepción de la realidad su afirmación de que la oposición patrocina “una perversa campaña” para empañar la imagen del candidato oficialista, mientras sus bien pagadas bocinas arremeten contra el candidato del PRM, Luis Abinader, al extremo de atreverse a falsear una supuesta prueba PCR demostrando que no contrajo el covid-19, como le informó al país. Lo que Monchy Fadul no dijo ni va a decir es que quien utiliza la pandemia en beneficio de su candidato, de lo que todo el país es testigo, es el Gobierno, como parte de una estrategia que en esta recta final está dirigida, según todos los indicios, a convertir el miedo al contagio en un factor que provoque una alta abstención, de lo que sus estrategas creen que se beneficiaría dada su mayor capacidad de acarrear votantes. El comportamiento de los datos ofrecidos por Salud Pública, que ayer reportó la más alta cifra de fallecimientos (18) desde que empezó la pandemia, apunta en esa dirección, reavivando las sospechas de que el Gobierno manipula a su conveniencia esas estadísticas. Y si alguien en la oposición todavía es tan ingenuo de creer que los peledeístas no son capaces de llegar tan lejos, de atreverse a tanto, le recomiendo que no espere el día de las elecciones para regresar a la realidad, porque entonces será demasiado tarde para la democracia dominicana.