Qué se Dice: Manu militar

Ayer en Santiago autoridades de la Fiscalía, acompañadas de un contingente policial, cerraron la calle Daniel Espinal, principal vía de acceso al Monumento a los Héroes de la Restauración, para evitar las aglomeraciones de personas que se producen en horas de la noche en la zona, sobre todo los fines de semana, en tanto en San Juan de la Maguana miembros del Ejército y la Policía Nacional impiden la entrada al balneario de la presa de Sabaneta, ante la gran cantidad de bañistas que se congregan en el lugar sin guardar la distancia física y sin utilizar mascarillas. Y es que no hay forma de que la gente entienda, a pesar de las advertencias y las campañas educativas sobre la manera de evitar el contagio del covid-19, que ya tienen cuatro meses en el aire, que estamos ante un enemigo implacable que ya se cobró la vida de 942 personas y contando.

¿Qué es lo que hay que hacer para convencerlos de que su irresponsable indolencia está poniendo en riesgo la vida de otras personas, empezando por la suya propia y de sus familiares?

¿Cuántos mas tienen que morir para que hagan conciencia de la gravedad de la situación?

¿Quién los va a persuadir de que el covid-19, y la estela de muerte y dolor que está dejando, no es un relajo, como tampoco lo es el daño que ha provocado la pandemia al turismo, a la economía en general y al empleo?

Son simples preguntas retóricas, como ya se habrán dado cuenta, porque lo cierto es que la experiencia ya nos ha enseñado que el único remedio efectivo para ese comportamiento irresponsable, revelador de que “el entierro de los valores que dan sentido a nuestra existencia está impidiendo la resurrección de nuestro pueblo”, como señala en su editorial el semanario católico Camino, es aplicando la autoridad y la ley para proteger el bien mayor: la salud de todo un pueblo.

Porque ese es un derecho, oportuno es recordarlo ahora, que las autoridades están obligadas a hacer respetar, aunque sea manu militari.