QUÉ SE DICE: Palabras traen respuestas.

Quien dice lo que no debe, reza un refrán, termina escuchando lo que no quiere. Pero también dicen que el que tiene techo de cristal no debe tirarle piedras al de su vecino, un error que acaba de cometer el PLD, que en el tramo final de la campaña electoral ha endurecido sus ataques al PRM y sus candidatos sin detenerse a calcular, en su precipitación o su desesperación, escoja usted, que el tiro podría salirle por la culata. Y así, efectivamente, ocurrió, pues sus acusaciones vinculando a ese partido con el narcotráfico, un pecado (no me cansaré de repetirlo) del que no puede exculparse al PLD ni a ninguno de nuestros grandes partidos o de los que alguna vez lo fueron, recibieron una dura réplica de la dirigencia perremeísta, de esas que resulta muy difícil devolver. Y si no es así, que su Penco Candidato diga entonces cómo consiguió que el Banco de Reservas le prestara, siendo Ministro de Obras Públicas, RD$2,500 millones de pesos para sus empresas, y explique el cuestionado –por violar la Ley de Compras y Contrataciones– proceso de compra de asfalto por RD$11,500 millones; o porqué recibe igualas de empleados del Gobierno por mas de RD$450 millones de pesos al año por un servicio que ofrece y estos no utilizan. Olvidaron los peledeístas, en su precipitación o su desesperación, que la nota característica, el sello distintivo de sus casi veinte años en el Gobierno es la corrupción, sobre todo la que lleva como apellido la odiosa impunidad, lo que explica que a estas alturas arrastren una cola más larga que el río Yaque del Norte y no les importe ni les de vergüenza. Por eso podemos afirmar que si algo hemos aprendido del PLD y los peledeístas en esos casi veinte años en el poder es que nunca fueron lo que siempre dijeron que eran, razón por la cual resultaron ser, salvo honrosas y contadas excepciones, pésimos discípulos del profesor Juan Bosch, cuyo apostolado moral y ético pisotearon y relegaron al olvido.