Vestidos de verano, las 3 tendencias que querrás en tu armario

“Una mujer nunca va demasiado elegante ni demasiado informal con un vestido negro”, decía Karl Lagerfeld, pero este modelo que creó Coco Chanel no solo es un clásico, sino un arma de buen gusto, un comodín que se puede llevar en cualquier momento.

Atemporal y conocido como “little black dress” (LBD) es una prenda que no pasa de moda, como se ha visto en famosas como Audrey Hepburn o Briggite Bardort, Lady Di, Melania Trump o Meghan Markle.

Los diseñadores no se olvidan de él, está permanentemente en sus colecciones. Es imbatible y admite distintas versiones, bien retocando mangas, abriendo escotes o potenciando la espalda. Y, de cara al verano, este vestido se transforma adoptando colores más luminosos como el blanco, amarillo, naranja o apostado por una versión marinera en la que priman las rayas.

En el armario estival esta temporada caben muchos tipos: vestidos mini, midi, maxi, con frunces, volantes, de tipo lencero, así como diseños estampados o lisos. Existen cientos de opciones, pero lo cierto es que algunos favorecen más que otros. Es el caso del vestido “wrap”, “un modelo elegante y sexy, perfecto tanto para ir a bailar como para ir a trabajar”. Así se define en el libro “El ABC de la moda”, editado por Phaidon.

Desde su nacimiento en 1972, el “wrap dress” es un icono, un modelo universal, con múltiples posibilidades. “Un sencillo vestido todo en uno, elegante, cómodo y sexy. No pasa de moda. Sirve para cualquier ocasión, en cualquier lugar del mundo, y se ajusta a todo tipo de mujer”, dijo de él Diane von Fürstenberg.

El vestido “wrap”, compuesto únicamente por una tela que cruza la silueta femenina y se sujeta anudando un cinturón por encima de la línea de la cintura, salió a la venta con el siguiente eslogan: “Siéntete como una mujer. Ponte un vestido”. Toda una declaración de empoderamiento de la mujer. Desde entonces, este vestido envolvente ha conectado con distintas generaciones de mujeres de todo el mundo.

Continúa siendo relevante, como se ve en las pasarelas y en la calle, prueba de ello son las creaciones que viste la reina Letizia o la duquesa de Cambridge; Michelle Obama, Madonna o mujeres corrientes que quieren estar perfectas un lunes cualquiera.

Pero, más allá de este modelo, esta temporada, algunos de los diseñadores más señalados de la industria textil buscan la silueta drapeada, como Giambattista Valli, Kristina Fidelskaya, Elie Saab, Tory Burch o Alexandre Vauthier. En los nuevos diseños, normalmente, este drapeado se aplica en la zona central del vestido, un recurso con el que se ayuda a estilizar la cintura y cadera.

Por su parte, el vestido lencero, de tejido satinado y tirante espagueti, ha cautivado a mujeres de todo el mundo, desde Carol Bisset hasta Bella Hadid, pasando por Kate Moss, quien lo popularizó en la década de los 90.

Tras la fiebre de los modelos “babydoll” o de estilo étnico, también está de moda el mítico, “slip dress” -vestido lencero- a imagen y semejanza de los creados por Calvin Klein.

Una pieza sensual, femenina y versátil, que admite diferentes largos y distintos tipo de calzado: desde botas tipo “cow-boy”, hasta sandalias o deportivas, una prenda que vuelve con fuerza gracias Jacquemus.

Y, como siempre, los vestidos de flores -como este de Oscar de la Renta- vuelven a ser los mejores aliados de la temporada gracias a su poder camaleónico, que permite construir estilismos para cualquier hora de día, tanto para ir a trabajar como para momentos más relajados en la playa o en el campo.

Texto: Carmen Martín